Un local peculiar…!

No tenía que haber venido a esta extraña fiesta, mi timidez me puede. Un camarero vestido con delantal y pajarita me ofrece una brocheta de frutas, la acepto, me venda los ojos, es parte del trato. Por miedo al ridículo me dejo hacer. Ata un lazo de seda sobre mis ojos, me siento indefensa pero no ver lo que sucede me transforma en otra persona, me desinhibo. Coloca una porción de melón en mis labios, la aparta, la busco con la lengua, dos gotas de jugo resbalan por mi cuello, las lame y me erizo. Tengo miedo pero no quiero que pare. Noto alguien tras de mí, cada vez más cerca, me levanta el vestido y su mano trepa hacia mi coño, imagino al camarero, no estaba mal. Noto su dureza, me pego a él un poco más y lo incito a seguir, lo capta y continúa, me penetra hasta el final, no puedo gritar, solo saborear.
Indomable Fanny